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DEL DIRECTOR

La epoca 7 de elhAll cumple un año, u once números (doce meses, menos el de vacaciones), es decir, el tiempo que originalmente fue el periodo habitual para cambiar de director y de “época”. Uno pensaba, cuando lo fundó, que todo hall es un sitio de paso, y que mejor no quedarse más de un año en él. Cuando elhAll languideció un poco y sus entregas fueron más inconstantes, los directores duraron más tiempo, pero ahora que ha proclamado en su cabecera que el carácter “periódico” es consustancial a su ser y lo ha cumplido, podríamos volver a las buenas costumbres del relevo anual... si no fuera porque no hay muchos voluntarios que se animen a coordinarlo. Así que si nadie dice nada y a todos les parece bien, pues me animo a estirar esta séptima época hasta los dos años.

Y eso que sigue habiendo mucho “sabio” en el Colegio (de esos de los que hablo aquí al lado) y que cada mes me las veo y me las deseo para rellenar las cuatro páginas de elhAll y las otras cuatro del hastalaCocina.

Respecto al primero cabe decir que la fórmula del “peristilo” no ha funcionado muy bien y que los arquitectos modernos parece que prefieren los muros anchos que las finas columnas. El columnario quería ser una fórmula para animar a escribir a más gente y para que lo hicieran de modo metódico. Pero el resultado ha sido que los que se han animado a escribir alguna columna, luego se han pasado a las dos, las tres, las cuatro y hasta las ¡cinco!, y como se les ha quedado pequeño elhAll (no sé si de páginas o de difusión y alcance social) hasta se me han ido a la página de arquitectura de la prensa local. Todo un orgullo para elhAll.

Gracias a esa mutación he ido resolviendo últimamente, y de una manera inesperada y original, la siempre intimidatoria primera plana por el simple procedimiento de la rotación. Y de carambola, quitándole a la primera plana todo su carácter publicitario y propagandístico se ha conseguido que elhAll se aleje más, aún si cabe, del periodismo reductor y sensacionalista al uso.

Lo que no he conseguido del todo es que los órganos institucionales del Colegio se expresen con fluidez y periodicidad en la página reservada para ello. No he querido atosigar al Decano ofreciéndole una y otra vez la posibilidad de escribir a sus colegiados, porque harto liado está con atender al teléfono, las visitas, los viajes a Madrid y todo tipo de reuniones. Y lo mismo pasa con el Secretario y con los Vocales. Más duro, sin embargo, se me hace tener que perseguir a los Coordinadores de Cultura para que os escriban algo y no conseguirlo porque, mal mirado, la Cultura es esa cosa con la que se encubre la propaganda en toda institución. Quizás es que los coordinadores no quieran hacer propaganda. O quizás es que ven en la actual línea de elhAll y en su escasa difusión y publicidad algo completamente ajeno a la propaganda y prefieran conectar directamente con el periódico local. Todo puede ser.

Por lo que respecta a los colaboradores no tengo sino palabras de elogio. Sobre todo para aquellos que envían sus fotos y escritos sin tener que pedírselos. Son los auténticos valedores de nuestro pequeño pero importante colectivo, pues bien saben que el alcance de elhAll no sirve para el relumbrón personal, y que a poco que digan, van a tener a un montón de “sabios” mirándolos con desdén.

Entre las ausencias, lo que siento de verdad es que el colaborador de informática ya no nos escriba porque además de proporcionarnos alguna que otra valiosa información, siempre me hacía reir.

Respecto al cuadernillo central yo había arrancado con la idea de publicarlo cada dos números o cuando hubiera algo que lo llenara con dignidad. Pero mira por donde, que siempre he encontrado algo con que ocuparlo, -aunque muchas veces fuera con cosas mías, como estas divagaciones sobre la vejez con las que voy a cubrir tres de ellos. Como no es fácil encontrar artículos o trabajos que coincidan con su formato y que justifiquen la propuesta de extensión y profundidad que sugería el nombre con el que lo bauticé, he pensado que también la cocina es lugar de chascarrillos y desenfado y que bien puede estar llenarlo con misceláneas, (como las de los viajes) o con algunas encuestillas que me rondan por la imaginación.

La primera que se me ocurre, por ejemplo, puede ser todo un sano ejercicio de humor e ironía: puesto que siempre al Colegio le toca el papel de salvador de arquitecturas históricas, ¿qué os parecería si confeccionasemos un cuadernillo titulado “Derribos Coar” en el que, cada colegiado colaborador, publicase una foto y un pequeño texto sobre algún edificio que quisiera demoler para bien de la arquitectura y la ciudad? (como promotor de la idea me pido el Ayuntamiento de Logroño). ¿U otro número en el que intentáramos hacer un vocabulario y anecdotario popular de la construcción y así sucesivamente?

Ganas no faltan. Hay quien dice que lo que pasa es que falta tiempo. Pero por enlazar con mi columna de al lado, yo lo que creo es que sobran sabios.