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COSAS DEL BALDUQUE
Rubén San Pedro

AYUNTAMIENTO DE....

En relación con su solicitud de licencia de Obra Mayor para la construcción de una vivienda unifamliar en la calle ..... número 11, por la presente le comunico que, para la tramitación de la misma, deberán de aportar 2 proyectos básicos y la dirección facultativa del Arquitecto y Arquitecto Técnico. Por lo que deberán de retirar los proyectos de ejecución presentados.

Lo que le comunico para su conocimiento y efecto.
.........., a 12 de agosto de 2003

EL JEFE DE NEGOCIADO

(DISQUISICIONES FILOSÓFICAS ACERCA DE LA UTILIDAD Y PROCEDENCIA DEL PROYECTO BÁSICO Y DE EJECUCIÓN)

SEGÚN EL DICCIONARIO:
BALDUQUE. (De Bolduque, nombre de la pob. Holandesade Bois-le-Duc o Herzogenbosch.) m. Cinta angosta, por lo común encarnada, que se usa en las oficinas para atar legajos de papeles. Se tejían originariamente en Bois-le-Dux (V. BELDUQUE).

Efectivamente, todos nosotros hemos visto en algunas ocasiones, en pasillos y rincones de departamentos administrativos antiguos, tales como ciertos ayuntamientos, juzgados, etc. los montones de expedientes y legajos, atados, abandonados y cubiertos de polvo, como muestra de una organización administrativa cutre y obsoleta que afortunadamente casi ha desaparecido en la actualidad, al disponer la Administración de medios y personal más acordes con la función que debe desempeñar.

La palabra "balduque", hoy arcaizante, era bastante empleada en los comienzos del siglo pasado y nos resulta en la actualidad prácticamente desconocida al haber desaparecido la misión que tenía encomendada. Pero si la traigo a colación en estos momentos, es a causa del significado peyorativamente extensivo que las personas mayores (?) le daban a tal palabra -(con un tono sarcástico e irónicamente castizo)- cuando eran víctimas de alguna insensatez, o incluso de un atropello administrativo. Al recibir el correspondiente oficio, se encogían de hombros, y con un tono resignado, comentaban: ¡"cosas del balduque"!.

Como en todas las actividades humanas, entre los funcionarios los hay de
varias clases: buenos, regulares, malos…… y una clase especial: "de balduque". Afortunadamente, con la modernización de la Administración, cada vez son más los buenos, por atentos y preparados, y más escasos los últimos.

Por eso llama bastante la atención, encontrarse hoy día con la actuación de uno de esos funcionarios, al cual nuestros mayores hubieran bautizado como "funcionario de balduque".

Hete aquí, que recibo de un Promotor particular, el encargo de redactar un proyecto para la construcción de una vivienda situada en otra Comunidad y perteneciente por tanto a la demarcación de otro C.O.A. Yo creía, que ya había visto de todo a lo largo de mi dilatada vida profesional. Pero la capacidad real de sorpresa que es capaz de producir algún que funcionario, puede sobrepasar la imaginación mas calenturienta.

Esperaba, eso sí, con ansiedad, recibir un oficio con una larga serie de incidencias sobre disposiciones que solemos incumplir constantemente (vuelos, patios, escaleras, etc….), más por olvido y desconocimiento de la casuística particular, que por otra cosa. No creo necesario referirme a la "carrera de obstáculos" que representa hoy el hecho de proyectar un edificio, ante la endémica proliferación legislativa que padecemos a todos los niveles.

Pero cuál no sería mi sorpresa, cuando me encuentro con que "se me niega la mayor" y que se cuestiona la premisa inicial: la idoneidad del documento técnico presentado, conforme a cuanto se contiene en el oficio que se reproduce en el presente artículo, y del que he hecho desaparecer cualquier señal de posible identificación, por obligada discreción. De todas formas tengo dicho oficio original a disposición de cualquier persona o Entidad que demuestre un interés legítimo en el tema, como se dice en estos casos.

En una pirueta digna del popular personaje alemán Till Eulespiegel, que tan maravillosamente describiera Richard Strauss en el tema principal de su poema sinfónico, o dicho de forma menos pedante, en el ¡Aleop! con que un prestidigitador saca un conejo de su chistera, el funcionario aludido transforma la legalidad de:

EL PROYECTO BÁSICO ES SUFICIENTE PARA OBTENER LICENCIA
en esta otra aseveración categórica y fulminante:
¡¡¡SOLO SE PUEDE DAR LICENCIA A LOS PROYECTOS BÁSICOS!!!
Porque además el funcionario en cuestión, ni se molestó en abrir la carpeta del proyecto. Si lo hubiera hecho, hubiera encontrado el impreso que también se reclama, ya que el C.O.A interviniente lo exige para el visado, con el compromiso de asumir la responsabilidad de la Dirección facultativa. Se limitó por tanto a leer en la carátula de la carpeta: PROYECTO BÁSICO Y DE EJECUCIÓN DE UNA VIVIENDA UNIFAMILIAR ……… e inmediatamente descargó el rayo de su ira administrativa, cual nuevo Júpiter Tonante, sobre el proyecto presentado, con orden de retirada inmediata, como si de documento apestado se tratara. La palabra EJECUCIÓN está proscrita por lo visto en ese Ayuntamiento para la obtención de licencia.

Claro está, que también pudiera suceder, que el funcionario obedezca las instrucciones de algún superior político. Cabe aquí también la misma clasificación ya referida.

Si un día me acuerdo, cuando coincida con nuestro compañero arquitecto Antonio Vallejo Acevedo, Director General que fue de Arquitectura y Vivienda, y bajo cuyo auspicio e iniciativa se aprobó el Decreto 2512/1977, conocido comunmente como Decreto de las Tarifas, (parte del cual todavía sigue en vigor), le contaré hasta qué grado se ha tergiversado en algún Ayuntamiento, el pretendido desarrollo en etapas del Proyecto Total. Estoy seguro de que se reirá muchísimo. (v. apartados 1.4.3 y 1.4.4 del mencionado Decreto)

La verdad es que -si no fuera tan triste lo sucedido- el hecho cierto es que es para "morirse de la risa", como se dice ahora en lenguaje coloquial. Pero en definitiva es triste, porque se trata de algo que ha sucedido en una unidad urbana de 150.000 habitantes, en la que hay que suponer que su Ayuntamiento esté dotado de una cierta capacidad de gestión……… y seriedad.

Puestas así las cosas, sólo quedaban abiertos dos caminos:

1º) EL RECURSO DE REPOSICIÓN, que significa en realidad, un nuevo e inútil retraso de un par de meses, porque lo más probable es que se aplique al recurso el silencio negativo (¿para qué molestarse en contestar?), puesto que no creo que ningún Alcalde desautorice a un Jefe de Negociado, que suele ser además un funcionario distinguido. De "balduque" en este caso, pero distinguido.

Esta situación aboca a un Procedimiento Contencioso-Administrativo, que se ganaría sin duda, pero sin ninguna responsabilidad para nadie; pero del cual, como significa un retraso de 3 o 4 años (más gastos), el Promotor no quiere naturalmente ni oír hablar del tema.

2º) camino: ALLANARSE, que es la forma jurídica y elegante de "agachar las orejas" (se puede hacer una referencia más soez a los pantalones), convirtiendo lo más en menos, y presentar un Proyecto Básico a partir de un Proyecto preexistente Básico y de Ejecución. La cuerda se rompe siempre por la parte más débil, y en este caso se ha roto, evidentemente, por la parte del Arquitecto.

Además, y a pesar de todas las explicaciones justificativas, al Promotor le cabrá siempre la duda de si el profesional elegido sabe cómo se tramita un expediente.

Así que manos a la obra: a repetir copias de tan solo los primeros planos, los que llamamos de Arquitectura, con nuevas carátulas donde no figure la infamante palabra de Ejecución (¡Maldita sea, se me ha escapado otra vez la palabreja!), y a extractar la Memoria expurgándola de toda referencia constructiva. Molestias, tiempo y gastos, y naturalmente un nuevo visado en el C.O.A correspondiente, después de la oportuna explicación: ¡nuevas risas!.

Cuando entregué al Promotor los dos "nuevos" ejemplares del Proyecto Básico requerido y ya de regreso al estudio, me miré al espejo, me encogí de hombros, levanté los ojos al cielo, como hacían mis mayores, y me dije: ¡PACIENCIA TÍO, ………… COSAS DEL BALDUQUE!