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DESAMPARADOS 10: LA CASA DE LAS TETAS. LOGROÑO
Jesús Ramos

Por aquello de dar una de cal y otra de arena, vuelvo en este número a pedir el amparo de un edificio historicista. En esta ocasión le toca el turno al edificio que hace la esquina (quizás hasta con doble sentido) de las calles Vitoria y Rey Pastor de Logroño, conocido como "Casa de las Tetas".

Creo que si hiciera una encuesta en la calle sobre cuál de todos los Desamparados debiera ampararse inmediatamente, éste sería posiblemente el más votado. Ahora si la encuesta la hiciera entre los lectores de elhAll el resultado, supongo, sería justamente el inverso.

Una vez más se plantea aquí la enorme distancia que existe en la percepción y la valoración de la arquitectura entre el conjunto de la sociedad y muchos de los lectores de este periódico mensual, distancia que no debiera existir, pero que me temo va a ser muy difícil de reducir.

Existen en este edificio una serie de elementos decorativos que lo hacen especialmente atractivo al paseante, y son precisamente esos elementos los que más provocan el rechazo de los defensores de la arquitectura moderna, que ya era la arquitectura propia de la época en la que se construyó el edificio. En este edificio además esos elementos decorativos carecen en sí mismos de calidad, tanto material como formal, con lo que el asunto no plantea duda alguna.

El proyecto que se conserva en el archivo municipal no se corresponde con el edificio finalmente construido, aunque presente algunos elementos comunes. Está firmado por el arquitecto Ángel Pérez en 1924, y la documentación tiene una aire tan naïf que no parece salida de un estudio de arquitectura.
Algo parecido ocurre con el edificio, en el que la decoración que se le superpone carece de las proporciones adecuadas, dándole un aire de decorado de opereta. El edificio se hubiera llevado mejor si no se hubiesen colocado determinados elementos, especialmente las cariátides pequeñas, las más desproporcionadas y faltas de todo vigor arquitectónico y compositivo, y los adornos de los dinteles de los huecos.

Una vez más sin embargo habrá que hacer abstracción de los gustos personales, para defender los elementos que, nos gusten o no, caracterizan nuestra ciudad y ponen de manifiesto las preferencias de nuestra sociedad. Además aquí, y aplicando las teorías estadísticas del director de elhAll, teorías que no comparto, el edificio tendría ganado su amparo aunque sólo fuera por ser el único de la ciudad donde la escultura con formas humanoides se incorpora de forma generalizada a la arquitectura, aunque sea de forma poco afortunada.

No puedo terminar la columna sin recordar que en los bajos de este edificio tuvo su taller Estucos Soler, del que salieron muchos de los estucos que ornan edificios amparados o por amparar, y en el que aprendieron el oficio muchos estucadores que con el tiempo han ido desapareciendo. Hasta hace no mucho permanecieron los rótulos de carácter modernista, realizados por supuesto con estuco, en la fachada del local que ahora ocupa una tienda de golosinas y recreativos, que ha colocado unos insufribles carteles plastificados. El amparo del edificio hubiese evitado ésta situación.

Ruego por último a los lectores de elhAll que por favor no le comenten a Don Oriol la petición de amparo para este edificio. Si finalmente se entera espero que "puedan más tetas que carretas", digo que Bohigas.