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LUIS BARRAGÁN
por Gaspar Aragón

He de reconocer que mi acercamiento a Luis Barragán se ha producido no hace muchos años y de hecho es el único arquitecto de los cuatro que componen la exposición 4 Centenarios -Marcel Breuer, Arne Jacobsen, José Luis Sert y el mencionado Luis Barragán- cuya obra pasó prácticamente inadvertida durante mis estudios en la Escuela de Arquitectura.

Fue a través de un buen amigo que había realizado un viaje a Méjico con el Colegio de Arquitectos de Cantabria y visitado su obra, donde a partir de sus gratas impresiones empecé a interesarme por él. Después, una pequeña exposición y algún libro, hasta que a finales de Noviembre del año 2000 la casualidad hizo que durante un viaje a Viena pudiese visitar, en el Museo de Artes Aplicadas, una de las mejores exposiciones realizadas sobre la obra de L. Barragán y que únicamente se iba a poder disfrutar en cuatro ciudades. Dicha exposición estaba organizada por la Fundación Barragán cuya sede se encuentra en Suiza. La exposición mostraba de manera cronológica, lo más destacado de su obra mediante abundante documentación con planos originales, fotografías, maquetas, proyecciones de vídeo y en algunos monitores se podían visualizar diferentes imágenes de sus edificios, eligiendo distintos puntos de vista desde un plano en planta. También se presentaban variados objetos personales y cartas recibidas y enviadas a clientes y amigos que te acercaban más a su persona.

No voy a describir su obra que sería impensable en un artículo de estas características ya que además de lo que aparece en la exposición 4 Centenarios, la biblioteca del COAR posee algunos libros sobre su obra completa y El Croquis Editorial en su publicación de "Biblioteca de Arquitectura" dedica el número 9 a Luis Barragán - escritos y conversaciones - que nos acerca a su personalidad, su vida y su modo de entender la Arquitectura. Sin embargo, sí que me gustaría poder esbozar mediante unas pequeñas pinceladas el interés y vigencia que para mí tienen ciertos aspectos de su obra.

La triste coincidencia de fechas con nuestra Guerra Civil supone, desde mi punto de vista, el inicio de la madurez de su obra, ya que es a partir de 1936 donde L. Barragán empieza la que podemos considerar su etapa racionalista, reflejando en sus edificios de apartamentos y viviendas el International Style y el purismo que tanto admiraba de Le Corbusier, destacando ese espíritu moderno al que se refería en sus apuntes sobre ideas de la arquitectura contemporánea, realizados en su viaje a París en 1931. Los apartamentos en Plaza Melchor Ocampo (1936-1940) proyectados en colaboración con José Creixell son buena muestra de ello.

Entre 1945 y 1950 lleva a cabo el desarrollo del Fraccionamiento de los Jardines del Pedregal de San Angel, sobre la lava del volcán Xitie. Este trabajo, de grandísimo interés, se encuentra de una u otra manera presente en el desarrollo de su obra posterior. En la formalización de estos jardines, L. Barragán expresa toda su sensibilidad ante un marco de semejante fuerza natural. Lo humaniza pero sin destruir su belleza, aprovecha sus grietas, formaciones rocosas, vegetación autóctona e incluso el agua del subsuelo como elementos de diseño para recrear un espacio humano, anticipándose a las que hoy parecen nuevas ideas como son la ecología y la sostenibilidad. Incorpora también otros elementos como fuentes, estanques, calles, plazas, incluso alguna residencia. Es aquí donde plasma sus primeros y característicos grandes lienzos de verjas y muros de estética hoy conocida como minimalista que acompañarían siempre el resto de su obra y que tanta influencia han tenido en autores puristas seguidores de esta corriente como es el caso de John Pawson.

El jardín muestra, hoy tristemente desaparecido, constituía una colosal manera de humanizar el paisaje con mínimos elementos y bellas texturas, donde la sorpresa estaba presente en cada rincón, los pavimentos convivían con las rocas, lo íntimo con el sonido del agua y las punzantes aristas con los lisos muros, recreando bellos lugares para estar, …lugares para disfrutar, …..lugares para vivir.....

En 1947 realiza su casa-estudio con la que inicia una nueva etapa, para mí la más interesante, en la que desarrollará diferentes viviendas unifamiliares que se caracterizan por una estética minimalista exenta de formalismos con grandes planos de color, acabados rústicos, luces indirectas, la invariable incorporación visual del jardín al interior de la casa, creación de notables ritmos de huecos y rejas y trasparencia y comunicación entre los espacios interiores. En resumen, auna materiales tradicionales con espacios modernos. Alcanza su punto más álgido con la casa Antonio Gálvez, (1955) la cual recoge todos los mencionados elementos de interés. En ella congenian la modernidad con la tradición indígena, el rigor con la sensibilidad y la razón con el sentimiento.

Además de estos edificios residenciales no se puede dejar de comentar la Capilla de las Madres Capuchinas Sacramentarias del Purísimo Corazón de María ya que para muchos, es ésta la obra cumbre de Barragán, calificándola como espacio bendecido por la luz debido al tratamiento que de la misma se produce, con un refinamiento difícil de igualar, obtenido con muy pocos medios que se reducen a la entrada de luz natural a través de una celosía vertical, una inteligente disposición de los muros y su delicado acabado de textura y color.

Por último, en su obra de los Clubes y en concreto en la cuadra de caballos San Cristobal, su arquitectura desarrolla un mayor contenido escultórico y pictórico, seguramente por la falta de rigidez del programa, el carácter lúdico de su uso y el hecho de ser él mismo, promotor, urbanista y por supuesto arquitecto.

Hoy en día vivimos en un mundo manipulado por la comunicación visual, donde más que nunca, la arquitectura tiene que ver con el espectáculo, la promoción y la propaganda, careciendo de valor todo aquello que no exprese sensación de complejidad y tras lo cual no exista un despliegue tecnológico para su representación y construcción capaz de apabullar al observador . Es por ello, que sin dejar de valorar y admirar algunos ejemplos de este tipo de obras, yo me siento más identificado con la manera de hacer arquitectura de L. Barragán. Los dibujos de sus proyectos, alguno de los cuales pude apreciar en la mencionada exposición de Viena, parecían torpes y descuidados pero mostraban la profundidad de la reflexión que conlleva la dedicación y el trabajo continuo ya que prácticamente en su totalidad, aparecían garabateados corrigiendo pequeños aspectos de los mismos. La esencia está mucho más en su caso en el fondo que en la forma.

Es por todo lo comentado que el interés fundamental que para mí tiene la arquitectura de L. Barragán es su capacidad de realizar obras tan bellas y sutiles recurriendo a unos medios tan sencillos.