01 Exposiciones
02 Actividades y Cursos
03 Noticias
04 elhAll
05 Enlaces de Interés
04 elhAll___78

FÉLIX VITORIA

Me encanta hacer encuestas a los demás. Pero he comprobado que el que a hierro mata a hierro muere y el otro día me tocó sufrir una encuesta en mis propias carnes. La sicóloga de la empresa de selección de personal lo llamó "tes". En quince minutos había que responder a sesenta y cinco preguntas eligiendo una de tres respuestas posibles, es decir, un máximo de 13 segundos por pregunta. Cada pregunta reflejaba un supuesto o una situación descrita en un promedio de siete frases con otros tantos conceptos a "procesar".

Estuve por decirle que los rumiantes no pueden digerir los tes cronometrados, que eso es más propio de los roedores, pero opté por una maniobra de diversión, ofreciéndole la posibilidad de dedicar esos quince minutos a comentar con más amplitud mis más de 25 años de ejercicio profesional en una variada gama de cometidos. Fue inútil. Según ella, mi curriculum era muy interesante (ella dijo curriculum mas pudorosamente que mi ordenador, que escribe por su cuenta currículo con total descaro) pero no le correspondía a ella valorarlo. Me dejó solo y yo me apresté a colocar mi reloj sobre la mesa.

Las preguntas/situaciones se referían a un señor denominado A y a otro denominado B. La sicóloga me había recomendado leer atentamente las preguntas. A mitad de plazo yo había contestado solo una cuarta parte del cuestionario. Consecuencia: debería prescindir de releer las preguntas. Tras las primeras preguntas, A se me había instalado en la mente como el Jefe y B como el empleado. No entiendo la pregunta 35 y me veo obligado a releerla y observo horrorizado que B está en situación de Jefe y A en la de empleado. Trampa. ¿Reconsidero las preguntas anteriores? Imposible. Me quedan poco más de 5 minutos. Pero a la menor duda, releeré las situaciones restantes.

Falta un minuto y me quedan más de 15 preguntas. He de olvidar toda cautela y lanzarme a responder preguntas. En cualquier momento entrará la sicóloga y me arrebatará el tes. Esa idea me desasosiega, lo que me obliga a leer de nuevo varias veces cada pregunta. Me van a quedar muchas sin contestar. Pero me ha aconsejado contestar a todas. Avanzo a trancas y barrancas. Se me ha acabado el plazo. Continúo. Me he pasado en más de 6 minutos. La sicóloga se ha debido despistar. Termino con casi 10 minutos de retraso y la sicóloga no viene. Me ha dicho que se puede rectificar. ¿Y si aprovecho lo que pueda para repasar y rectificar? Nada de remiendos ni de chapuzas. A hacer puñetas.

Y me fui corriendo, sin despedirme, al Colegio de Arquitectos, donde esa misma tarde me hacían un homenaje en vivo y en directo y me regalaban una placa conmemorativa de mis 25 años de vida profesional.