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DESAMPARADOS 12 / GRAL. PRIMO DE RIVERA 1 al 11. LOGROÑO
por Jesús Ramos


Remato con esta tercera columna, aunque sea apaisada, mi defensa del conjunto de edificios que se sitúan al comienzo de la acera norte de la calle de dictatorial nombre. No sólo los desamparados no alcanzan amparo, sino que tampoco a las calles se les ponen nombres que evoquen la convivencia pacífica entre los hombres. Por cierto sugiero rebautizar la calle con el nombre de 11 DE MARZO, o cualquier otro que nos recuerde tan fatídico día, para que nunca olvidemos a donde conducen la violencia y la sin razón.

En las dos columnas anteriores recorrimos el número 1 de la calle, (el hAll nº 70), proyectado por Agapito del Valle en 1940, y el número 5, (el hAll nº 77), proyectado por el mismo arquitecto en 1938.

Completarían este conjunto, que me atreví a calificar de racionalista:

-El número 3, proyectado por Rafael Fontán en 1940 con B+3, y al que en 1947 con proyecto del mismo arquitecto se le añade una planta.

-El número 7, proyectado con una planta en 1940 por Gonzalo Cadarso, sobre la que en 1945 Rafael Fontán añade cuatro más. Todavía en 1947 con proyecto de este último se realiza un aprovechamiento de vivienda en el bajo cubierta.

-El n. 9, proyectado en 1940 por Luis González.

-El n. 11, proyectado en 1947 por Rafael Fontán.

Las coincidencias de los edificios 3 y 7 delatan a su proyectista. En ambos el patio central, caracterizado por el trazado curvo del descansillo de la escalera y los paramentos oblicuos de los dormitorios contiguos a ésta, articula la planta de dos viviendas que se desarrollan desde la fachada al patio de manzana, (patio abierto a la desaparecida plaza de toros). En los dos vemos que las viviendas cuentan con sendas salas al patio trasero, como ya vimos en las viviendas de Jorge Vigón del mismo arquitecto (Desamparados 9, el hAll nº74). Allí atribuí esa ubicación a la búsqueda del sol y las vistas, aquí la orientación es norte y lo más vistoso era la plaza de toros, por lo que habría que concluir que se trata de una mera preferencia del arquitecto o de la época.

Las fachadas de ambos edificios se componen a base de cuatro ejes verticales, ocupados los dos centrales por vuelos cerrados, y los dos laterales por balcones, que buscan el encuentro del plano de fachada por medio de un trazado en cuarto de círculo. Salvo por este detalle la similitud vuelve a producirse con el edificio de Jorge Vigón 14, incluso por el tratamiento de los estucos que con el remarcado de bandas horizontales contrarresta la composición vertical de volúmenes, si bien ese tratamiento se ha perdido o no llegó a materializarse. Está también clara la relación de estos edificios con el que para mí es el mejor de Rafael Fontán en Logroño: Duquesa de la Victoria 42-44 (Desamparados 3, elhAll nº66).

En el número 11, el más tardío del conjunto, se introducen por Fontán algunas novedades. Aun con mayor fondo, un patio sigue ocupando una posición central, aquí con una planta totalmente rectangular. Las dos viviendas siguen siendo de "alante-atrás", pero ahora tienen que repartirse los tres huecos de fachada de forma necesariamente desigual. Una de ellas cuenta con la característica sala en fachada posterior. La disposición de tres ejes en fachada lleva a colocar el balcón en el centro, donde se introduce la única traza curva de la planta, reminiscencia del expresionismo que en el edificio de Duquesa de la Victoria alcanzó un significativo peso. Nuevamente el tratamiento de bandas horizontales proyectado en el estuco no existe actualmente, modificando en mi opinión el carácter del edificio. Este es el edificio más alto del conjunto, con B+5, altura totalmente desproporcionada con el ancho de la calle. Puede que esa evidencia hiciera que se proyectase con una planta 5ª sin vuelos, minorando su presencia al espacio urbano.

En este mano a mano entre del Valle y Fontán, aparece en el edificio nº 9 Luis González (padre de nuestro actual compañero). Su fachada recoge la misma tipología que los números 3 y 7 de Fontán, pero sin acentuar el tratamiento horizontal por medio de los cambios en el revestimiento. Además parece que no llegó a ejecutarse la molduración horizontal proyectada, con lo cual el edificio pierde bastante riqueza compositiva. Destaca en la planta el alargado patio interior abierto al norte, al igual que vimos en el número 5, de del Valle. Mientras sendos despachos se ubican en fachada principal, las salas de las dos viviendas se vuelcan hacia le patio interior, quedando significadas por un saliente curvo, como se puede apreciar en muchos otros edificios racionalistas. Desgraciadamente esta sugerente planta no tiene una correspondencia con el aspecto actual del patio.

Después del vistazo echado a este conjunto de edificios me reafirmo en la necesidad de su amparo. Los numerosos elementos comunes, matizados también por diversas variantes, hacen que se conviertan en el único ejemplo de ambiente racionalista que disponemos en Logroño, pues en los demás casos de arquitecturas en las que podríamos emplear este adjetivo, estamos frente a 1 o a lo sumo 2 edificios.