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POSADO, ROBADO O SECUESTRADO
por Javier Dulín


Querida Carlota:

El otro día llegó a mi ordenador una foto.

En los programas calificados rosa frecuentemente se les oye discutir si una foto es un posado o un robado. En ambos casos el retratado se lleva una pasta, en el primero vendiendo su vida privada a las claras y en el segundo, lo mismo pero en versión hipócrita, puesto que es evidente el engaño y que estaba pactado de antemano.

En El País Semanal del domingo 29 de febrero, leo un artículo de Anatxu Zabalbeascoa sobre las vedettes de la arquitectura que viajan en un autobús de doce plazas. Sin entrar en las vanidades de cada uno, lo que acompaña al texto son una serie de posados a cual más interesante. Libeskind hasta cambió de look para conquistar la zona cero. Te adjunto la de Zaha Hadid, esa mujer difícil, muy diva, con una fuerte personalidad propia, pero que cuando se pone a hacer líneas, es espectacular (así la describe un cliente bodeguero suyo). No sé si es un buen piropo para un arquitecto. Claro, como parece que está de moda; acuérdate del éxito de la arquitectura rayada de Zaera Polo. Por cierto, para líneas, las que me pintas en los tableros del estudio, que me los tienes todos decorados. Vuelvo al tema. En EPS pudimos ver cómo posaban también Calatrava, Ghery, Foster, Nouvel, Herzog y Meuron y Koolhaas

Esta Anatxu, con su difusión de estas historietas sobre arquitectos, hace flaco favor a la arquitectura al divinizar a los personajes, convirtiéndolos en famosos de salsarosa, en posados, o incluso en robados (te confieso que yo también hice un posado, eso sí, a nivel local), porque luego cualquier empresario que quiere estar a la moda o político de turno, nos quieren regalar edificios globalizados metidos con calzador donde sea. Hablando de Zaera recuerdo el robado que apareció en La Rioja, cuando el fotógrafo le “sorprendió” gabardina en mano paseando por delante del Ibiza (la noticia no explicaba nada de su futura Fomberpiente). Fechas después y tras el encargo posa ya tranquilo alabando la calidad del mismo. Y ya que me acerco a temas más próximos, y dentro de esa relación prensa-arquitectura, existe otra forma de fotos que dentro de estos términos rosas podría llamarlo secuestrado. Ésta nueva modalidad consiste en dar noticias de arquitectura sin citar tan siquiera a los autores, o como mucho de refilón, sacando en cada momento el interés más oportuno. En arte ocurre lo mismo, fíjate en la foto de la inauguración de la escultura del tío Félix Reyes, galardón a las Bellas Artes Riojanas 2002, ¡si casi no se ve la obra! Y, ¿ves a Felo? Otra reciente es la noticia de la rehabilitación del palacio del marqués de Monesterio, que leída en el De Buena Fuente dice textualmente: "El Ayuntamiento ya cuenta con el proyecto de rehabilitación del Palacio de Monesterio, cuyas obras comenzarán a finales de año". Tras la lectura descubrimos que efectivamente, el Ayuntamiento cuenta con el proyecto en sus dependencias, a la espera de la licencia de obra, como todos los proyectos que se quieran construir en esta ciudad. El Ayuntamiento hizo una cesión del edificio a la Tesorería General de la Seguridad Social pero en ningún momento queda claro (tampoco en los artículos aparecidos sobre este tema en La Rioja y El Correo) que quien apuesta por trasladarse ahí, convocar un concurso y hacer el encargo es la TGSS y se debería decir con más énfasis, y felicitar semejante apuesta y esfuerzo. A los arquitectos se les cita, también es cierto, Pepe y Noemí son los arquitectos redactores del proyecto. Se enteraron del acto de presentación por la prensa, como los demás. Pero entonces, quién explica el mismo a la ciudadanía? Otro secuestrado.

Como te decía al principio, hace días me llegó una foto al ordenador, de forma casual, que por supuesto el que aparece en ella no era consciente de estar siendo retratado, y pensé, ¡coño! esto sí que es un auténtico robado. Y además parecía tomada desde el mismo sitio que otra de las que te enseño. Y resulta que era un arquitecto, trabajando, tomando datos sobre un cuaderno de campo, sentado sobre una cumbrera, en silencio y con el sosiego que existe en esa plaza, y me parece emocionante ver que todavía existe normalidad alrededor. Y como es un robado y el pecado ya está dicho, guardaré discreción respecto a su identidad, presentándole todos mis respetos.