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04 hasta la Cocina___18 / X JORNADAS DE DISEÑO EN LOGROÑO

MARIO ESKENAZI
por Mónica Yoldi

Que Mario Eskenazi estudiara arquitectura en la facultad de Córdoba (Argentina) y acabara siendo diseñador gráfico no es extraño. Ya en el renacimiento los tratados de artistas como Vitrubio, Vasari o Leonardo al referirse a la tipografía hablaban de arquitectura gráfica, pues la letra para ellos debía de ser proporcionada y armónica como lo era la arquitectura. Eskenazi parece seguir los dictados renacentistas y se convierte en un arquitecto de las letras. Hace de sus diseños un verdadero ejercicio de construcción dejando aflorar la influencia de la arquitectura a la hora de componer. Sus cubiertas de libros para la editorial Paidós, con quien trabaja desde 1976, muestran unos diseños limpios y eficaces elaborados a partir de letras y símbolos gráficos simples, como por ejemplo el asterisco. Y es que una de las grandes preocupaciones de Eskenazi como grafista ha sido evitar la polución visual (revista Visual nº 89 pág. 40) , de ahí que sus diseños se caractericen por su sobriedad y su pulcritud. Pero este diseñador siempre incluye un guiño inteligente y sutil en sus creaciones, algo que va más allá de la mera composición formal y que explora el poder comunicativo de la letra.

Según contó, llegó al diseño de la mano de los cómics, revistas como Graphics y del azar (una amiga lo puso en contacto con el diseñador de un canal de televisión). Ya en España comenzó trabajando en un estudio de arquitectura pero pronto contactó con Cruz Novillo, Carlos Rolando, Enric Satué o América Sánchez, clásicos del diseño gráfico en nuestro país. En 1975 se instala definitivamente en Barcelona y emprende su carrera como diseñador gráfico. Solbank, el Banco de Sabadell, Danone, Evax (para quien trabaja desde hace veinte años), Pans and Company, Retevisión, la Universidad de Valencia o  el Servicio de Limpieza del Ayuntamiento de Barcelona son algunos de sus clientes más destacados. Cabe señalar que Eskenazi tiene predilección por el diseño de imágenes corporativas y por el diseño editorial. Su preferencia por los libros y su interés por el aspecto visual de los mismos se lo debe a Daniel Gil  y se nos ocurre pensar que la peor pesadilla de Mario Eskenazi sería la que refleja Ray Bradbury en su celebrada novela Fahrenheit 451, magistralmente llevada al cine por Françoise Truffaut.

En su intervención hizo un recorrido por sus proyectos más destacados, regalándonos diseños tan fantásticos como los realizados para el grupo Tragaluz, entre los que destacan las corporativas de los restaurantes El Japonés y El Principal y del Hotel Omm, donde a través de las letras consigue una identificación con el contenido capaz de transmitir una sensación y una estética determinadas.

Tímido, Eskenazi dejó hablar a sus trabajos y demostró que con pocos elementos se pueden crear composiciones llamativas y elegantes. Su conferencia fue una magistral clase de diseño gráfico.