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APARENTES LIBERTADES
por Martín Sáez

Este artículo es en definitiva un breve comentario acerca de ciertas cuestiones que plantea Paul Virilio acerca de la velocidad.

Cada época se construye a si misma, y esta, donde vivimos (y no digo nos toca vivir), esta sufriendo una serie de cambios dentro de sus estructuras y creo que hay que estar a la altura de las circunstancias que nos preceden.

Vivimos siendo testigos de cierta mutación en los parámetros espacio-temporales.

Cuando utilizamos Internet o miramos un TV directo, lo que estamos viendo en realidad no es más que la visualización de la contracción del tiempo por sobre el espacio, es decir, las duraciones se contraen cuestionando la extensión del territorio.

Este tipo de experiencias generan una especie de desplazamientos en el lugar.

Hoy día y a través de esta nueva generación de vehículos conformada por los medios de comunicación podemos viajar, participar y estar en cualquier sitio en cualquier momento sin necesidad de salir de la habitación, más aún, sin tan siquiera levantarnos de nuestra butaca.

El vehículo catódico llega para reemplazar al desplazamiento físico.

Lo que en algún momento fue el automóvil y el descubrimiento de la velocidad por parte de los futuristas a través del primer manifiesto, hoy devino vehículo audiovisual, cuyas características básicas son la generación de actitudes sedentarias y estáticas que reemplazan y sustituyen al movimiento… "Ya todo llega sin que sea necesario partir…".

Si podemos decir que el movimiento es el ENTRE que se establece entre un elemento y otro, estos nuevos sistemas de relación lo que están produciendo es terminar con el cambio, con lo evolutivo, ya lo decía Bergson: "si un estado cesase de variar, su duración cesaría de transcurrir" y obviamente si no transcurre, si no evoluciona no hay creación.

Estamos viviendo el triunfo de la llegada por sobre la salida.

Todo esto lleva a una percepción bastante particular del mundo, ya que al acortarse las distancias (triunfo del tiempo sobre el espacio) el mundo comienza a volverse demasiado pequeño y por consiguiente el cuerpo demasiado grande con un resurgimiento del individualismo total.

Si pensamos un poco, la famosa globalización a lo que nos está empujando es a un mundo cada vez mas pequeño y cerrado en contraposición del mundo amplio y abierto que nos quiere vender.

Lo preocupante es que antes de partir, se llega, y peor aún, ya no interesa el viaje, el transcurrir, el recorrer, experimentar los procesos; esta topología mental logra anular y sustituir a la experiencia por el resultado, logrando cambiar el pensamiento y la reflexión por la inmediatez de la noticia.

Creo que hoy día existe un mayor interés por la búsqueda de ideas justas, es decir, ideas que se ajusten a consignas establecidas (léase revistas e imágenes de moda), o sirvan para la verificación de una y otra vez tal o cual cosa, en definitiva, acciones que están apuntadas para que se nos reconozca, se nos incluya; en fin, para sentirnos mas cómodos.

Pero lo verdaderamente interesante, tanto para la enseñanza como para la vida profesional es tomar el riesgo y comenzar a destacar la validez e importancia de los procesos, ya que es en este estado donde surgen las verdaderas preguntas, y donde la búsqueda se concentra en encontrar justamente ideas…

Ideas que impliquen un devenir presente que den paso a lo abierto por sobre lo cerrado y que sean como una especie de cosa que no logre expresarse sino a modo de preguntas que cierren el paso a todo tipo de respuestas sin importar si estamos en el espacio euclideano, no-euclideano, topológico, mental, perceptivo, etc…

Lo importante no es preocuparse por las representaciones de colores, lagunas de ebriedad o las gráficas trash que nos plantea Rem Koolhaas en su último catálogo de exposición, creo que habría que centrarse en los procesos del pensamiento, en los porques???, es decir, rescatar lo rescatable.

Quizás habría que detenerse un poco (solo un poco) a pensar, pero pensar de manera NO asistida y entender que probablemente las posturas más contemporáneas que se están tomando últimamente las podemos encontrar en forma de germen en obras casi abandonadas por los ojos de la enseñanza, como puede ser el Pabellón de Barcelona (se entenderá en ejemplo viniendo de mi parte…) con sus efectos cambiantes, sus fachadas dinámicas y sus diferentes relaciones espacio-temporales.

Las cosas pasan por el lado de la imagen, y esto es una verdadera paradoja en una época donde la cultura de la imagen NO existe sino a través del lenguaje, donde todo esta planteado en términos narrativos y en forma de estructuras del tópico (como lugar común social), es decir, cosas que verifiquen una y otra vez lo mismo.

Lo que pienso desde el pensamiento contrario a la barbarie de la velocidad, es que uno debe ubicarse en la otra acera, nunca en la misma; quiero decir, que al sin fin de imágenes seductoras y de colores hay que preguntarles cosas desde las ideas, desde las reflexiones, desde el movimiento, desde el cambio, y no desde las mismas imágenes!!!

Lo que finalmente no deja de ser peligroso es creer que verdaderamente estamos en una época de heterogeneidad y libertad ilimitada. Nada más lejano a la realidad!

Hoy día, para tener el control de alguien no hace falta saber absolutamente todo sobre él, sino todo lo contrario, hay que brindarle todas las informaciones acerca de todo (todo sobre todo), solo de esta manera lo tendremos controlado desde la necesidad de obtener mas información (quizás hable de todo menos de lo que tiene que hablar).

Me parece que lo que sufren las representaciones arquitectónicas, ya sean universitarias o profesionales, es que todas se necesitan parecer, todas necesitan hablar de lo mismo, de la llegada…

Más que oponerse a las cosas hay que resistir (por el momento).