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ECOS DE SO(U)CIEDAD
por Miguel Angel Prieto Echegaray

El sentido del humor
es la daga que utiliza la inteligencia
para combatir los excesos del poder
 

Esto de los Concursos es un continuo culebrón. No hay manera. Siempre que parece que algo comienza a enderezarse llega la realidad, y oculta tras una esquina, nos despierta del sueño.

Días pasados, en aquella Asamblea General que tenía como tema estrella el debate de un espinoso asunto que enfrentaba a un colegiado con un empleado del Colegio, nuestro Decano nos anunciaba -con una media sonrisa que delataba satisfacción- el acuerdo al que habíamos llegado con la Comunidad Autónoma de La Rioja. Dicho acuerdo tenía por objeto la normalización de las Bases para la realización de Concursos.

Aunque a mi me parecía que no era gran cosa, y dado el interés que dicho acuerdo despertaba en algunos compañeros, preferí optar por el silencio escéptico -o quizás debiera decir por la crítica suave- ya que el consenso alcanzado parecía indicar que yo era el equivocado.

La Administración -es norma tradicional en todos los convenios que firma- se reserva la potestad de interpretarlos. Esta es una práctica habitual, y yo diría que hasta razonable (¿Quien mejor que la Administración, defensora del bien general, para interpretar cualquier tipo de conflicto con los intereses particulares?). No ha hecho falta esperar mucho tiempo para saber cual era el espíritu con el que nuestra Administración Autonómica iba a interpretar ese acuerdo, que con tanta esperanza e ilusión nos expuso nuestro Decano.

Veamos; Concurso del Centro de Investigación Desarrollo e Innovación de La Rioja (C.I.D.I.R.). Mientras se gestaba el acuerdo, o lo que es peor quizás con posterioridad al mismo, la Fundación Rioja Salud procedió a convocar el Concurso para realizar un edificio destinado a la investigación aplicada en Ciencias de la Salud. La lectura de la cuantía de la inversión y los honorarios consiguientes casi llegaban a marear. La verdad es que se trataba de un trabajo que, por su volumen, ni siquiera resultaba frecuente en los despachos riojanos con mayor nivel de facturación. Obviamente se trataba de un gran encargo.

La trayectoria reciente de nuestras administraciones -véanse Concursos de Valbuena o del soterramiento del Ferrocarril- haría pensar que para un proyecto de esta envergadura se volvería a recurrir al Concurso restringido, o en todo caso a la selección previa que viene a ser lo mismo. De esta forma podríamos tener un Foster, un Nouvel, un Zaha Hadid o ¿por qué no cruzar el charco? un Peter Eisseman o un Steven Holl. ¡Que menos para la ahora cosmopolita Logroño!. Pues no, nuestro gozo en un pozo. Por esas cosas raras que pasan en la vida esta vez la Administración Autonómica mudaba de opinión, y decidía celebrar un Concurso abierto. ¡Anda que bien!. Así los arquitectos riojanos nos podríamos medir a las grandes firmas que, sin duda, se presentarían ante tan suculenta oportunidad. De esto último no me cabía ninguna duda, ya que, si por alguna casualidad Rem Koolhas o Adrian Geuze no habían leído esa mañana el Boletín Oficial de La Rioja, algún arquitecto, por supuesto bienintencionado y en nombre de nuestra Comunidad Autónoma, les llamaría para explicarles lo importante que sería para nuestra ciudad -que poco a poco se va convirtiendo en la vanguardia de la Arquitectura mundial- contar con una obra suya.

Pues no, ni así. Confundido me tienen. Resulta que para un Concurso de estas características, en el que por cierto se pedía hasta maqueta, se daba un plazo de 13 días. ....¿Cómo?. .....¿De 13 días?. .....No era posible. Lo tenía que haber leído mal. A ver, limpieza de gafas, frotado de ojos y nuevamente al papel. Pues no, había leído bien, eran 13 los días que la Administración estimaba como adecuados para presentar una propuesta en un Concurso de estas características.

Los malintencionados enseguida empezaron a pensar que se trataba de un Concurso-Trampa, es decir de un Concurso cuyo resultado era previo a la convocatoria. Yo no. A mi nunca se me ocurriría dudar de la rectitud de nuestra Administración Autonómica a la hora de resolver un Concurso, y mucho menos en uno de esta envergadura. Seguro que nuestra poquedad como arquitectos provincianos no nos dejaba ver la realidad. Claro, acostumbrados a hacer cositas de mucha menor envergadura -entiéndase económica- no éramos capaces de atisbar que un gran despacho es capaz de resolver estos retos en mucho menos tiempo. Me viene a la memoria la rápida transformación de un proyecto de vivienda unifamiliar en propuesta para un Auditorio, realizada no hace mucho por un arquitecto estrella.

Pero ¡Mecachis en la mar! Esta vez parece que el correo no funcionó, o lo que es peor se perdió -los servicios públicos cada día peor-. Ni Koolhas, ni Hadid, ni Eisseman, ni .......nada de nada. Parece que esta vez nos íbamos a quedar sin esa pieza maestra de la Arquitectura que, sin ninguna duda, cualquiera de estas figuras hubiera diseñado para nuestra ciudad.

Bueno, no perdamos la esperanza. Aquí, como en los toros, a veces se encuentran diestros que se ven obligados a torear de continuo auténticas alimañas. Más sin embargo, cuando les sale un toro de carril destapan el tarro de las esencias y nos dejan a todos perplejos. Yo, al menos, apuesto por ello y estoy seguro que cualquiera de los tres concursantes ¿qué digo cualquiera? sin duda los tres presentados, nos sorprenderán con unas propuestas deslumbrantes de las que, con toda seguridad, se harán lenguas las revistas especializadas del papel cuché, colocando definitivamente a nuestra ciudad ¡Que caramba! en el lugar que por derecho propio ya le corresponde.

Andaba yo ya con mis dudas resueltas y con mi espíritu reconfortado por la esperanza, cuando a la semana siguiente aparece otro Concurso. ¡Cielos, que casualidad, también tenía algo que ver con la Salud!. Se trataba de la ampliación de la residencia conocida como "Los Manitos" en Calahorra. ¿A ver si va a resultar que a partir de ahora todos los encargos vinculados a la acción sanitaria van a salir a concurso abierto?. Porque este Concurso, igual que el anterior, era abierto. Bueno en realidad habría que decir que entreabierto. Si, porque tenía una curiosa clausulilla. Dejando al margen el plazo de presentación -18 días para un Concurso cuyos honorarios ascendían a más de 45 millones de pesetas (no me acabo de centrar con los Euros)- se pedía como condición sinequanon haber realizado en los últimos tres años una residencia para enfermos de Alzheimer. Y yo me preguntaba ¿pero cuantas residencias para el tratamiento del Alzheimer se habrán realizado en España en los últimos tres años?.

Un compañero -tan retorcido como los que dudaban de la rectitud en la resolución del anterior Concurso- me decía; ..... pero hombre no seas ingenuo ¿no ves que esto es para fulanito, el marido de menganita?. La verdad es que yo no habría caído, pero al oírlo no pude evitar acordarme de un tercer compañero (¿Te acuerdas Enrique?) que al ir a preguntar por el fallo en la adjudicación de un Concurso ¡Que casualidad, también era para la realización de una residencia para enfermos de Alzheimer! recibió como respuesta de la Administración que,....claro, como en su equipo multidisciplinar no contaba con un médico.....¡Mira que es mala suerte!. Ya ves, ese compañero -por una imperdonable falta de previsión fruto de su mala cabeza- no solo había perdido el Concurso para aquella residencia, sino que ahora, y como consecuencia de aquello, no tenía ni siquiera la posibilidad de presentarse a este nuevo Concurso. Y es que no aprendemos. La Arquitectura, como nos enseñó Mies, también reside en los pequeños detalles, y a ese despistado compañero se le olvidó incluir en su equipo a un médico. ¡Que caray que hubiera sido más previsor!. Sin embargo, el otro compañero -el que si supo interpretar el espíritu de aquel Pliego- vio recompensado con creces su esfuerzo, y ahora además recogerá el fruto que con tanto mimo supo sembrar; será uno de los poquitos que se habrá podido presentar a este Concurso.

Cuando escribo estas cuartillas no conozco los arquitectos que habrán concursado, pero ya veréis como entre ellos se encuentran Herzog y De Meuron -de muy buena tinta sé que lo primero que hacen todas las mañanas es leer el B.O.R. y el Diario La Rioja-. Aunque bien pensado igual no pueden, porque que yo sepa tienen la Clínica REHAB, para el tratamiento de enfermos parapléjicos, y la central farmacéutica, ambas en Basilea, pero para enfermos de Alzheimer, lo que se dice para enfermos de Alzheimer ........nada de nada. Bueno pero como son premio Pritzker......¿o no?. Es que con esto de los premios también ando hecho un lío. El otro día, sin ir más lejos, me puse a repasar el listado de los premios Mies Van der Rohe, más que nada para saber cual era la obra por la que se les había concedido dicho premio a Adrian Geuze o a Winy Maas. Yo -siempre atento a la palabra de nuestras primeras autoridades- había leído en un diario de difusión regional (me pareció entender que a modo de justificación de la selección previa realizada para el Concurso del soterramiento del Ferrocarril) que nuestro Alcalde y el Consejero de Obras Públicas decían que ambos -Adrian y Winy- eran premios Mies Van der Rohe. ....¡Anda pues no!..... ¡Que va! .....¡Ninguno de los dos!. Un ligero lapsus al que no conviene darle la menor importancia, ¿o si?. No, .....creo que no, porqué -tal y como atinadamente nos recordaba en días pasados un Concejal logroñés- para ser cargo público no es necesario tener conocimientos sobre Arquitectura, y mucho menos sobre los premios que la profesión concede.

No se, pero con todo este trajín me están empezando a asaltar unas dudas...... ¿A ver si van a ser ciertas las sospechas de esos compañeros tan malintencionados?. Esas viborillas que, presas del rencor y descontentas de su propia suerte -o mala suerte- de la que por cierto ellos son los únicos responsables, no hacen más que ver manos truculentas detrás de todas las decisiones del Poder. ¡Mira que si tuvieran razón! ¡Que desengaño!. Si fuese así solo cabría hacer nuestra la exclamación que hizo famosa a una antigua estrella de los muñegotes;.........¡Manda huevos, Blanquita!