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CARTA AL DIRECTOR
por
Ignacio Quemada

Apreciado Juan:

En mi opinión, en tu reseña sobre la charla de Luis Rojo y Begoña Fernández Shaw (el Hall nº 85) te pasaste varios pueblos, cruzando la línea que separa la crítica mordaz de la falta de respeto personal, y lanzando suposiciones infundadas.

Luis es complicado, pero no chupóptero ni ventajista, y sí entusiasta de su trabajo.

Ya sabemos que esas conversaciones de bar son habituales y muy divertidas, pero no entiendo qué se consigue difundiéndolas por escrito a través del Colegio, salvo molestar a los afectados, y que se vaya corriendo la voz de que el COAR no es precisamente hospitalario.

Que pases un Féliz Año 2005, conteniéndote un poco, pero sin morderte la lengua, por si acaso.
   

RESPUESTA
Juan Diez del Corral

Estimado compañero Quemada:

Como arquitectos que somos, es decir, expertos en líneas, tengo que decirte que tu opinión sobre la existencia de una línea que separa lo personal (y respetable) de lo profesional (y criticable) es una opinión falsa e infundada. Por lo general no existe nunca esa línea, pero en nuestra profesión muchísimo menos, pues con sólo mencionar el origen básicamente "personal" de nuestros encargos (tan fundamentales en el éxito de nuestro quehacer profesional) de esa línea no queda ni rastro.

Tu carta tiene como noble motivo el defender a un amigo, pero cuando nos ciega la pasión puesta en la lucha, resulta que en vez de defenderle, le hundimos más: nadie de los que hicimos mofa de las cosas que había dicho Luis en el Colegio mencionó nunca las palabras chupóptero y ventajista. El insulto es un género que personalmente yo no me permito, y que trato de evitar en mis amigos. Nuestros comentarios más "personales" únicamente trataron de hacer burla de ese manido retrato “netamente personal" que, en un momento de la conferencia, Luis Rojo había tratado de vendernos como artista que se hace a sí mismo pasando penurias de trabajo.

Comentarios que no tienen nada que ver con nuestra falta de hospitalidad, sino con la puesta en conocimiento de que aquí en La Rioja -donde siempre invitamos a beber a todo el mundo-, el vino no nos embota las ideas sino que nos aviva el entendimiento.

El Colegio no tiene por qué tener entre sus funciones la hospitalidad, pero a cambio, entiendo que elhAll debe dar cancha a todos los escritos críticos que recibe, incluso cuando entran ambigua o descaradamente en el insulto personal. Dices en tu despedida que no me muerda la lengua en este próximo año, jugando con un doble sentido que trata (y consigue) herirme: si por no morderse la lengua damos a entender que siga siendo crítico y mordaz, ten por seguro que así será. Ahora bien, si con ese “por si acaso” último, quieres decir que mi lengua tiene veneno, lo único que consigues es llevarme a pensar "personalmente" muy mal de ti y, así mismo, acerca del origen de tus encargos y de tus éxitos profesionales: pues quien conoce la vida de provincias sabe perfectamente identificar, al margen de la propia valía profesional, cuales son los venenos morales en los que nacen y crecen las fortunas.

Espero sinceramente que rectifiques y que no nos lleves, ni a mí ni al hAll, hacia esos derroteros.