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HOTEL EN LAS BODEGAS MARQUES DE RISCAL. ELCIEGO
por
Domingo García-Pozuelo Asíns

Tras bastantes meses de trabajo, en torno a año y medio, el edificio proyectado por Frank O. Gerhy en las Bodegas Marqués de Riscal, va cobrando un aspecto que ya da idea de su resultado final.

La complejidad constructiva y geométrica del mismo escapa a cualquier arquitectura de las que nos toca a cualquier arquitecto de a pie, en el devenir de nuestro ejercicio profesional, y la singularidad de formas, volúmenes y espacios arquitectónicos tampoco tiene nada que ver con lo cotidiano, si bien todo es parte de nuestro lenguaje constructivo, es decir: se construyen forjados, pilares, muros, cerramientos, ventanales (mullions), marquesinas (canopies), instalaciones, urbanización, etc., como en cualquier edificio, pero nada de ello o casi nada, se parece en su concepto ni en su proceso de ejecución a lo que podemos entender por habitual o cotidiano.

Como un apunte que pone de manifiesto lo que digo, valga como ejemplo la losa de planta tercera que soporta el resto de las plantas superiores y que se apoya en tres núcleos de hormigón y en cuatro puntales metálicos que llegan a los bordes más alejados de la misma. Pues bien, esta losa, que para entendernos se corresponde con lo que podríamos decir techo de planta baja (existen dos sótanos-botelleros por debajo de lo proyectado por Gerhy), es un forjado de canto variable, a modo de sección de puente, que como ya he dicho se sustenta sobre tres núcleos en su zona central, y sobre cuatro puntales metálicos inclinados en los laterales. El espesor de la losa en el apoyo de núcleos es de 1,40 m. y varía hacia los lados norte y sur hasta un espesor de 0.45 m. con vuelos máximos de 10 m., y que en los bordes este y oeste reduce su espesor hasta los 0,75 m.

Esa planta al sustentar el resto de las superiores, que descargan sobre ella a través de los pilares (varios de ellos inclinados) generan elevados valores de esfuerzos y deformaciones, requiriendo que la misma sea postensada, para lo cual se establecieron previo al hormigonado, las correspondientes vainas sobre las que se introdujeron los cables de acero, para su tensionamiento tras el periodo de fraguado y cura del hormigón. Es lógico suponer que el hormigonado de la estructura horizontal, aunque de manera más acusada en lo llamado planta tercera, tampoco se puede interpretar como habitual, puesto que la densidad de armaduras, junto con el canto, placas de anclaje de pilares y de borde para los canopies, así como las vainas, paso de instalaciones, bajantes, etc. todo ello replanteado topográficamente, supusieron un control de la calidad del hormigón exhaustivo, entre otras razones por los aditivos que se debieron utilizar tales como fluidificantes, retardantes, etc. todo ello bajo control de laboratorio y previo los ensayos de proporciones de todos los componentes, que perseguían entre otros resultados, una curación adecuada del hormigón, la menor retracción posible y la penetración del mismo hasta el último rincón de la citada losa. La responsabilidad de ejecutar esa parte adecuadamente no era cosa de broma, y en igual manera el resto de los distintos aspectos del edificio. Seguimos con el mismo celo. Es nuestra obligación profesional.

Domingo García-Pozuelo Asíns, arquitecto consultor para la dirección de obra.