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YA SALDRÁ EL JOL
por Juan Diez del Corral

El texto que figura en la portada de este número está trascrito directamente de la página web en que el Colegio lo tiene puesto desde el día 16 de febrero, con su tipografía original en mayúsculas. A mí me fue entregado en mano como acuerdo de Junta con una sola diferencia: la firma a pie del mismo de la Secretario Técnico del COAR, Mar Carrilero. Si he suprimido su firma en la edición de elhAll es porque estoy seguro que no lo ha redactado ella y porque me parece bastante indigno que el cartero firme las cartas.

Por las características del vocabulario y la sintaxis empleadas, a cualquier lector mínimamente perspicaz no se le escapa que la redacción de dicho acuerdo es de nuestro actual Decano Domingo García-Pozuelo, con quien hasta la fecha había yo sostenido una relación de entendimiento que hacía posible el nacimiento mensual de esta publicación periódica.

El escrito de Domingo me parece entendible como emisión de opinión propia, y aunque pudiera deteriorar nuestra relación personal, no tendría mayor relevancia que el de una pérdida de nervios, o como se dice ahora, un calentón transitorio. De habérmelo remitido con su firma a elhAll, lo hubiera publicado igualmente a como hice con el artículo "ElhAll y Crónicas Marcianas" de Jesús Pascual, o con la carta a elhAll de Ignacio Quemada. La exigencia de que sea publicado (y en portada) como acuerdo de Junta tiene, sin embargo, un significado muy claro: que la Junta toma manu militari la dirección de elhAll.

Me parece de muy mal gusto hablar mal del otro cuando se rompe una relación de entendimiento, así que, como no voy a hacer una "inequívoca rectificación", ni a pedir "disculpas sinceras" (pues serían muy insinceras), tampoco voy a contestar directamente ni hablar mal de quien ha redactado ese acuerdo.

Si escribo estas líneas es para decir otras cosas. En primer lugar, que ese acuerdo no me ofende a mí sino al Colegio. Mal está que Domingo haya usado el cargo de la Decanatura para arropar una serie de opiniones personales, pero que toda una Junta de Gobierno las haya suscrito tal cual, causa a mi entender un gravísimo daño a nuestra institución. Aunque no lo hayan firmado, Vicente Peña, Araceli Barrio, Francisco Iturriaga, Pablo Larrañeta, Alfonso Samaniego, Jesús González Menorca y Yolanda Ibáñez son directamente responsables de tamaño despropósito y, como colegiado, entiendo que sólo su dimisión lograría repararlo.

En segundo lugar, que hasta que otra Junta de Gobierno no haga algo que repare el daño causado al Colegio por esta Junta y que entienda que la labor de una institución colectiva no es la de redactar semejantes escritos a favor de algunos colegiados muy concretos, de algunos santones del triste espectáculo actual de la arquitectura y de los poderes fácticos de los media, y en contra de mi capacidad crítica, yo no puedo colaborar de ningún modo con el Colegio, por lo que, mientras se mantenga la actual Junta en su puesto de responsabilidad y representación colectiva, dejo en suspenso mis trabajos para el Colegio a excepción de la organización del inminente Viaje a Egipto -en tanto que las fechas ya se han echado encima y hay comprometidas muchas personas.

En tercer lugar quisiera mencionar algunos datos o circunstancias que ponen en tela de juicio algunos de los considerandos del Acuerdo de la Junta.

- Respecto a "la misma actitud de escaso respeto con que me he manifestado contra el colegiado Sr. Pascual Vicente" (párrafo cinco del acuerdo), algunos colegiados pueden testificar cómo, a los pocos días de leer el artículo "ElHall y Crónicas Marcianas" suscrito por el Sr. Pascual, el Decano me pidió delante de ellos en la bodega del Colegio que por favor no le contestara por considerarlo completamente fuera de tono. Ruego al que, -lamentablemente (y ahora me doy cuenta de ello...)-, accedí.

- Respecto al calificativo de "discretos" para algunas de las obras de mis compañeros publicadas en la prensa local (párrafo sexto), tengo que decir que la discreción arquitectónica en estos tiempos, lejos de ser una lacra es una gran virtud; y que es por ello por lo que yo decía que no concuerdan con la grandilocuencia con que son publicados.

- En el párrafo nueve del acuerdo se califica y hasta se subraya como "personal" la carta que el Sr. Quemada me remitió como comentario crítico (e insultante) respecto a mi artículo “Rojo y Shaw”. Al respecto tengo que decir que en el listado del colegio tengo una cuenta de correo electrónico personal a nombre de anguciana@eniac.es; otra cuenta diríamos que profesional a nombre de anguciana@coar.es, y que así mismo manejo una cuenta del Colegio abierta para elhall llamada elhall@coar.es. Pues bien, la carta del Sr. Quemada me vino a esta última, por lo que espero que cualquiera con un mínimo de inteligencia y prudencia dilucide sobre su carácter público o personal.

- Respecto al calificativo de "cobardía" para quienes optan por ejercer su profesión en el campo de la teoría (párrafo doce) no me caben palabras de reproche porque se descalifican solas, y sólo son merecedoras de un puesto en la historia de la ignorancia y la ignominia.

- Dado que algunos de los lectores riojanos han interpretado fuera de contexto el último párrafo de mi respuesta al Sr. Quemada y que de la redacción generalista y ambigua del acuerdo de la Junta en este punto (párrafos nueve y trece) pudiera desprenderse una lectura similar, quisiera pedirles que lo leyeran detenidamente dentro de la temática a la que se alude en dicho escrito, es decir, el origen de los encargos y el éxito profesional. No voy a aportar aquí algunos datos que conozco sobre el encargo más exitoso del Sr.Quemada en los últimos años pero no estaría de más que se supieran, pues sólo a ello me refería. Respecto al veneno moral que mencionaba en dicho párrafo, no es otro que el eterno e inmutable, es decir, el de la serpiente bíblica que nos tienta desde siempre a querer ser como dioses.

- Respecto al contenido del párrafo tercero del acuerdo quisiera contestar con el agradecimiento público a Javier Martínez Laorden por la confianza que ha depositado en mí este mismo año, al inscribirse al último de los viajes que he organizado para el Colegio, pues con ello demuestra a quien no lo quisiera ver así, que a pesar de veinte años de duras discrepancias profesionales nunca le he faltado al respeto ni he hecho comentarios de "tipo personal" sobre su labor profesional.

Y ya que estoy con agradecimientos y esto se alarga más de la cuenta, quisiera despedir esta séptima etapa de elhAll con un agradecimiento sincero y sencillo a Domingo García-Pozuelo y a la Junta que lo ha hecho posible; una felicitación a Noemí Grijalba por tener consulta con el pediatra en la tarde que se tomó ese acuerdo; un agradecimiento con un poco más de cariño que el anterior, a todos los que han colaborado poco o mucho en las páginas de elhAll; y el más efusivo y emotivo de los agradecimientos a Javier Dulín y Pepe Garrido que me han acompañado hasta el final.

A Jesús López Araquistain le había pedido un chiste para el funeral, pero como no ha llegado antes de fin de mes y en esta ocasión (más que nunca) quiero ser puntual, me despido con ese juego de palabras que he puesto como título a este escrito, y que seguro que será de su gusto. Y es que, como creo que esto no es más que el ocaso de todos los días, la mejor forma que se me ocurre para despedirme es decir eso de: tranquilos que..."ya saldrá el jol".