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01 EXPOSICIONES

BERLÍN. ESPACIO EXPERIMENTAL DE ARQUITECTURA
LA CIUDAD DESDE 1989

Del 12 de enero al 6 de febrero de 2005

Sala de Exposiciones del COAR
Barriocepo 40, Logroño.
Laborables y sábados de 19:00 a 21:00 h.
Festivos de 12:00 a 14:00 h.
Lunes cerrado.

Partiendo de una selección de más de treinta edificios construidos durante la etapa posterior a la caída del muro, la exposición Berlín, espacio experimental de arquitectura. La ciudad después de 1989, trata de mostrar las distintas respuestas de arquitectos y urbanistas al enfrentarse al nuevo modelo de ciudad que se acordó en Berlín tras la reunificación de Alemania.

La exposición no pretende sólo exponer grandes ejemplos de arquitectura contemporánea, abundantes hoy día en muchos lugares, sino sobre todo ofrecer a la discusión actual las distintas alternativa por las que arquitectos y urbanistas han optado en una ciudad como Berlín. La relación de estas obras con el movimiento moderno internacional, la Bauhaus y la posmodernidad, o la vuelta al clasicismo nos permiten también en definitiva reflexionar sobre la nueva relación entre arquitectura y urbanismo, posibilidades y limitaciones del urbanismo en general y el futuro de las ciudades.

Tras la reunificación de Alemania en el año 1989 y la consiguiente recuperación de Berlín como nueva capital de Alemania y centro del Este en una Europa sin bloques, la ciudad está perfilando su carácter de metrópoli europea. Arquitectos, urbanistas e inversores de todo el mundo han participado en la ingente tarea que supone la re-construcción de esta ciudad fragmentada . En el año 1999 y tras una larga discusión no exenta de polémica, Berlín aprobó definitivamente su plan general, Planwerk Innenstadt, que entre otros objetivos opta por la denominada “reconstrucción crítica” de la ciudad, tomando como referencia la memoria histórica y la ciudad europea. Una apuesta que se corresponde con principios tan actuales como la sostenibilidad, la diversificación de funciones o la recuperación del centro como lugar para vivir, trabajar y disfrutar, y de manera fundamental la defensa del espacio público y un concepto equilibrado de la calle para usos varios.

La exposición aborda tres perspectivas:

I.- La ciudad en negro: planos de “figura y fondo”

La historia urbana de Berlín está llena de destrucciones, tanto a causa de la guerra como por la planificación de la posguerra. La textura urbana fue rehecha una y otra vez para adaptarla a los nuevos conceptos, en especial después de 1945: manzanas, calles, edificios, toda la ciudad y su sociedad estaba en ruinas y moralmente obsoletas.

Para documentar los cambios sucesivos en la fisionomía de la ciudad se utiliza una estrategia de representación que diverge del mapa tradicional, mediante planos de “figura y fondo” que presentan una radical reducción en los enunciados. Se incluyen así cuatro categorías de planos: parcelarios; de las construcciones existentes; destrucciones y derrumbes y nuevas construcciones. Y en una secuencia temporal de tres etapas diferentes: años 50; 1989 – después de la caída del muro- y a partir de 2000. De esta forma se pueden entender con rapidez aspectos esenciales de la historia del urbanismo y la arquitectura de Berlín en los últimos 55 años.

II.- Intervenciones: épocas y cortes

La exposición documenta las intervenciones y cambios del siglo pasado hasta el presente mediante una veintena de fotografías que representan un mismo lugar en tres épocas diferentes: época 1: antes de la guerra; época 2: después de la guerra; época 3: actualidad.

En una ciudad en ruinas, con espacios y líneas a punto de desaparecer, los urbanistas de la posguerra en el este y en el oeste encuentran un espacio ideal para sus intervenciones e ideas radicales: el arruinado plano histórico de la ciudad. Los dos sistemas políticos en liza tenían en común la decisión de cambiar y modernizar la estructura existente de calles y plazas. Hay una tendencia clara a liberarse de las ruinas y no reconstruirlas. Nuevas planificaciones, nuevos proyectos y edificios producen una fuerte discontinuidad de la memoria histórica de la ciudad, en un intento de poner en escena una nueva época.

Así, un gran número de monumentos portadores de la memoria colectiva fueron derribados (se vuelan en la RDA las ruinas del Palacio Urbano Berlinés, Berliner Stadtschloss, en 1950 y después la Academia de la Construcción de Friedrich Schinkel y en Berlín Oeste las grandes estaciones sufren un mismo destino: Anhalter Bahnhof y Potsdamer Bahnhof, el Palacio de los Deportes e iglesias.) Es significativo igualmente que muchas veces no se haya construido en esos lugares durante mucho tiempo, convirtiéndose Berlín en una ciudad de lugares vacíos.

Lo mismo ocurrió con la recuperación de manzanas a gran escala de los años sesenta que en ocasiones implica el derribo total. En barrios como Wedding, Schöneberg y Kreuzberg se borran manzanas enteras para realizar la idea urbanística del momento, hasta que el movimiento de los “okupas” inicia el cambio y el concepto de la reconstrucción crítica vuelve a lo urbano.

III.- Espacio experimental de arquitectura

Más de treinta ejemplos de edificios construidos desde el año 89 por arquitectos como Ieoh Ming Pei, Daniel Libeskind, Hans Kollhoff, Rem Koolhaas, David Chipperfield, Axel Schultes, José Oriol Bohigas, Konrad Wohlhage, entre otros muchos, documentan en la exposición la situación actual de Berlín y explican cómo las nuevas propuestas crean una nueva multifuncionalidad y heterogeneidad, y cómo se relacionan con lo que ya existe: integrando, rechazando, disfrazando o cambiando.

Después de más de 40 años de planificación y construcción, Berlín se había convertido en 1989, sobre todo el centro, en una cantera del urbanismo y de la arquitectura nacionales e internacionales. No se pudo crear, sin embargo, una textura común, sino que el sistema que une y comunica son las líneas de movilidad: calles, autopistas, tangenciales.

La situación de Berlín conduce ahora, a partir del 89, hacia el intento de re-construir la ciudad bajo la influencia clara de criterios urbanísticos que divergen en parte notablemente de los conceptos de los últimos sesenta años. La ciudad se ofrece así otra vez como espacio para la realización de una nueva filosofía, de una nueva polémica.

Después de la reunificación comienza en Berlín un proceso de amplio análisis de lo existente y de sus huellas históricas, con la ciudad como memoria construida. El resultado es el Masterplan, el plan urbanístico en el que trabaja el Ayuntamiento desde los años 90.

En esa nueva etapa Berlín se encuentra con su propia tradición de crear una renovación radical introduciendo el plano histórico de la ciudad como referencia fundamental, creando de esa manera una relación entre lo moderno del este y el oeste con el pasado. Se trata de inventar de nuevo el propio fundamento: la metrópoli europea.